25 abr. 2007

AGRICULTURA en Poyales del Hoyo

La agricultura en Poyales del Hoyo
“El paso de una agricultura de subsistencia a una de mercado lo marcó el lino”
Manuel Martín. El Diario de Avila.12 de Agosto de 1988
La pertenencia de Poyales del Hoyo, junto con Candeleda, a la comarca natural de la Vera, ha condicionado una agricultura diferente a cualquier otra de la provincia de Avila, incluso del Valle del Tiétar, si exceptuamos el Robledo de Lanzahita o las Vegas de Gavilanes.
El microclima subtropical de esta zona, propiciado por la barrera natural de la Sierra de Credos que la protege de los aires frios del Norte —el terrible cierzo— y por la amplia cuenca del Tajo, por donde circulan las corrientes húmedas del Atlántico que al chocar con las altas cumbres del Sistema Central se convierten en lluvia, configuran las peculiarida­des de su clima: regadío frente a secano, huerta frente a cereal, minifundio frente a latifundio, árboles frutales frente a encinas y alcornoques.

HISTORIA
Los vetones, primeros pobla­dores de esta zona, en su Castro del Raso, practicaban una activi­dad propia de subsistencia ba­sada en la ganadería, tradición que pasando por Viriato, pastor luso, nacido en el Piornal, van a continuar los distintos poblados del Hoyo Arriba, Ojaranzos, las Casillas, embriones de lo que será Villanueva de los Poyales. Esta tradición ganadera sólo se verá ligeramente turbada por la única experiencia minera de la zona: las "ferrerías" de los roma­nos, con importantes centros en Candeleda, Arenas, Ramacastañas y el Gorronal, de Poyales del Hoyo. La agricultura paulatinamente irá ganando la partida a la gana­dería en el transcurso de los siglos XV y XVI, coincidiendo con el asentamiento de la pobla­ción en el núcleo urbano que hoy conocemos como Poyales del Hoyo.
PRODUCTOS AGRARIOS
El paso de una agricultura de subsistencia a una agricultura de mercado lo va a marcar el lino, primer producto agrario comer­ciable, que supondrá para Poya­les sus mayores cotas de riqueza y que se traducirá, por ejemplo, en poder terminar, por fin, la Iglesia, la construcción de la Casa Parroquial, del cementerio y de las principales casas sola­riegas, realizadas todas ellas en sólida piedra berroqueña.
El algodón mató al lino y se hizo dueño y señor de las Vegas de Poyales. A aquél, se incorpo­raron el pimentón y el tabaco. Las fibras sintéticas acabaron con el algodón, una más de las destrucciones que todo progreso trae consigo.
La vid, el olivo y la higuera, como productos autárcicos con­vivían con los productos de mer­cado cultivados en las Vegas.
La vid no llegó nunca a tener entidad propia ni compitió con la de otras zonas. Se quedó en una rivalidad entre vecinos en la que cada uno podía opinar que "su pitarra era la mejor". No obstante, hay viñas de calidad y abolengo como, por ejemplo, la de Gerardo Pérez, que data de 1780.
El olivo fue durante muchos años un producto importante, de tal manera, que la riqueza de una familia muchas veces se medía por los costales de aceituna que recogía o por las cántaras de aceite que conseguían ocultar a los agentes de Abastos. Fue una riqueza efímera creada al ampa­ro del estraperlo y el mercado negro, pero las semillas oleagi­nosas y la disminución de la escasez arruinaron el olivar.
En cuanto a los higos, ello merece capitulo aparte.
LOS HIGOS
Higueras centenarias atesti­guan que los higos han estado presentes desde tiempos remo­tos en la vida económica de Poyales. En un principio, los hi­gos tenían como misión un apor­te alimenticio para hombres y animales, dada la escasez de cereales de la zona.
La introducción de variedades en los higos como el Cuello de Dama, Granillo y Cordobís, llevó a esta fruta a la categoría de producto de mercado, produciendo muy buenos ingresos. Años atrás, también había contribuido apaliar la hambruna generaliza­da de la postguerra bajo la forma del higo seco, especialidad que en años record ha llegado a alcanzar una producción de un millón de kilos.
Las heladas que castigaron los higuerales de las Vegas estuvie­ron a punto de destruir este símbolo de la vida de Poyales, pero se replantaron nuevos ár­boles, todos de Cuello de Dama, y se alcanzó una normal comer­cialización de higos frescos para frutería.
Esta comercialización, inicia­da en la zona de La Guaña, se remonta a los primeros años de la década de los setenta. Ha cobrado tal importancia en la economía agraria de Poyales que hoy en día, gracias sobre todo a la Cooperativa Vega de Gredos, los higos frescos constituyen el mejor embajador que tiene Poya­les del Hoyo, no sólo en los mer­cados nacionales sino también en las plazas más importantes de Europa.
Espero que ya se esté tramitando la Denominación de Origen "HIGOS de POYALES"

1 comentario:

  1. Los higos de Poyales son los mejores con diferencia,se parecen un poco los de Candeleda pero no tienen ni lacremosidad, ni la testura de la piel, ni el verdor y mucho menos las pequeñisimas semillas que los de Poyales.
    esperemos que llegue pronto la "denominación de origen", me consta que desde el Ayuntamiento, el equipo de gobierno actual está trabajando en ello.

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