17 oct. 2009

CANDELEDA - MUSEO DEL JUGUETE DE HOJALATA

Miniaturas con cuerda 16.10.09 - ESTRELLA ALONSO -
Noticia publicada en NORTE DE CASTILLA.ES
MUSEO DEL JUGUETE DE HOJALATA
Demasiado a menudo son ellos, los más pequeños, los que toman el mando. Hasta el punto de que en algunos casos el planteamiento de una actividad casi debería llamarse planes con padres. Es lo que ha llegado a ocurrir en el Museo de Juguete de Hojalata, en la localidad abulense de Candeleda, donde en alguna ocasión ya han sido los niños, previa visita con el colegio al museo, quienes después han llevado a sus progenitores a conocer el lugar.

Los relojes se pararon en la Casa de las Flores en algún momento de 1862. El lugar se quedó, así, congelado en el tiempo con todos sus objetos de la época, los muebles, las alfombras... los mismos utensilios que utilizaban los jugueteros para reproducir en hojalata y brindar a los niños un útil de diversión. Años después, ese hogar se ha convertido en museo, y además de máquinas de escribir o de coser de la época acoge una colección de más de 2.000 juguetes, 260 de de la colección particular de Luis Figuerola Ferretti. El resto pertenecen a la familia de Francisco Gil, responsable de una iniciativa que no se sabe a quién complace más, si a los pequeños o a los grandes. De lunes a jueves el museo es hábil sólo para grupos organizados, como colegios. Esos que llevan a los niños que, después, llevan a sus padres los fines de semana. Los viernes y los sábados es posible visitar la casa de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00 y los domingos y festivos, de 10.00 a 14.00. Conviene avisar con anterioridad, mediante llamada telefónica, ya que se trata de un recorrido guiado para el que se componen grupos de unas 15 personas, no más de 20, por lo que cabe la posibilidad de que se haga el viaje en balde si no se acuerda la actividad.

Después, los responsables se encargan de comentar con los visitantes todo lo relativo al museo, que cuenta con tres partes: 'Una infancia de hojalata', 'Juguetes del mundo' y 'Otros objetos'. En la primera es posible contemplar los juguetes, en la segunda, conocer cómo evolucionaron o sus características según el país al que pertenecen y en la tercera, contemplar los 900 objetos reales que servían de inspiración a los jugueteros.

El recorrido, que suele tener una duración de unos 45 minutos, incluye una charla de unos 20 minutos en la que es posible manipular los juguetes. Eso sí, los visitantes son libres de alargar la sesión mucho más si deseen deleitarse, también, en los fondos documentales con los que cuenta el museo.

Y si un grupo tiene que esperar en la planta baja de la casa para poder comenzar su visita, no lo hace de vacío. Puede sentarse en un auténtico tresillo a contemplar los juguetes en movimiento gracias al vídeo que los responsables del museo han preparado con los juguetes. Porque los juguetes se movían. E, incluso, se movían con secretos no del todo mecánicos. El primer coche con mando a distancia, cuenta Francisco Gil, es de 1928.

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